Bolivia, la meta del 1,5 oC y las grandes inversiones en energía sucia

El objetivo del 1,5 oC. en Bolivia es poco factible, nuestras inversiones están atadas a otro cordón, el de la energía sucia.

Por: Grecia Cecilia Tardío (Colectiva Salvaginas)

Bolivia es uno de  los 10 primeros países que han ratificado el acuerdo en Paris y según las declaraciones del presidente Evo Morales en el encuentro de la ONU, afirma la posición del gobierno en la lucha contra el sistema capitalista.
La meta mundial es limitar el incremento de la temperatura global a 1,5°C con respecto a los niveles pre-industriales, lamentablemente a pesar de firmar no existe la obligación de enfocar las políticas o inversiones nacionales a éste objetivo.
Al considerar el modelo de desarrollo planteado, sentimos que nos encontramos en el medio del vórtice de las contradicciones, la propuesta de constituirnos en el corazón energético de Latinoamérica no perfila una disminución de emisión de (GEI) gases de efecto invernadero, definitivamente lo que sí podemos imaginar es la gran inversión en un proyecto que nos sume en la producción de energía sucia, un país profundamente contaminado, endeudado y altamente vulnerable geopolíticamente hablando.
La problemática que afrontar en tema agua a nivel nacional, una gran parte de las vertientes y pozos están contaminados por la actividad minera o por el mismo ser humano en el caso Cochabamba con los pozos subterráneos que son fácilmente vulnerables por la poca profundidad que tienen, además de sufrir escasez de agua constante; cabe mencionar también la ex mina Milluni que contamina aguas de consumo humano en la ciudad de La Paz, desde hace 30 años (1).
Tomar en cuenta que en las actividades mineras, extraer 1 gramo de oro se bota de 3 a 4 toneladas de cola de relave, se usan de 600 a 1600 litros de agua por gramo de oro, y se genera gases de óxido de azufre por la cantidad de pirita en desecho (2), todo esto a faldas del Illimani de cual observamos el derretimiento de sus glaciares progresivamente.
La deforestación, es la mayor causa de contaminación ambiental y gases de efecto invernadero, se estima que para el 2010 se produjeron emisiones anuales de 110 millones de toneladas de CO2 y que en el 2009 se deforestaron 400.000 hectáreas (3), evidenciando “puntos de inflexión críticos”, amenazando  a los bosques húmedos del departamento de Pando si se llegara al 40% de reducción de la cobertura amazónica.

Según estudios (4), alrededor del 20% de los bosques amazónicos desaparecieron, en Bolivia éstos ocupan 7% (35.352 km2) del total de la región amazónica (479.264 km2), dato alarmante ya que en nuestro país el 40 por ciento de la Amazonía comprende áreas protegidas y que, paradójicamente existe una serie de decretos que permite la exploración y explotación de áreas protegidas sin la necesidad de estudios de impacto ambiental u otro tipo de requisitos de rigor(5).

En éste caso la reserva natural Tariquia, está atravesada por 4 bloques concesionados para la libre exploración (sísmica y magnetotelúrica) y la explotación de hidrocarburos (6), afectando directamente a una reserva fundamental y estratégica de recarga hídrica.(7)
La generación de energía y la quema de gas, la fuente principal de emisiones de GEI (INE), fuertes emisiones de NOx específicamente, contaminación de agua y también lluvia ácida, que a su vez es responsable de la destrucción de los bosques y la acidificación de los lagos.
La mayoría de los proyectos, por no decir todos, como las mega represas de Chepete-Bala, Rositas, el centro de investigación nuclear, construcción de puentes y represas en el cordón ecológico, por mencionar algunas, tienen una influencia directa en la contaminación, despojo de sus territorios a comunidades reconocidas por la CPE, la desinformación,  afectación a ecosistemas, alteración del Ph, la emisión de gases de carbono y el aceleramiento del cambio climático en Bolivia y en el mundo.
Sabemos que los objetivos propuestos son poco factibles, ya que según estimaciones el mundo ya ha emitido la cantidad suficiente de GEI para alcanzar 1,2 a 1,4 °C de calentamiento a largo plazo (8). 
Bolivia y el mundo ya debieron empezar sus acciones tomando en cuenta que, cuando el mundo se cambie a energía limpia, gran mayoría de los GEI serían eliminados de la atmósfera causando todavía calentamiento; avanzar pensando los futuros problemas sólo es posible si logramos desarrollar nuevas tecnologías de captura de carbono en la atmósfera, lo cual tiene un costo económico alto. 

Nace la necesidad de la autocrítica y preguntarnos si vale la pena invertir y generar una deuda externa bastante alta a los bolivianos, en especial si esta propuesta nos lleva al propio cataclismo de los bolivianos y del mundo en general.

1)  Oscar Campanini, CEDIB.
(2)  Prof. Jesus Olivero Verbel Ph.D, Universidad de Cartagena.
(3)  Amos Batto, La problemática de las emisiones de gases de efecto invernadero en Bolivia.
(4)  Bolivia y su deforestación alarmante, http://eju.tv/2016/05/bolivia-y-su-deforestacion-alarmante/
(5)  Jorge Campanini, CEDIB.
(6)  Jorge Campanini, CEDIB.
(7)  Donovan Osorio, MADALBO.
(8)  Van Vuuren et al 2008, Amos Batto, La problemática de las emisiones de gases de efecto invernadero en Bolivia.