PLATAFORMA POLÍTICA

ARTICULACIÓN DE MUJERES Y FEMINISTAS PLURIDIVERSAS LA PAZ, EL ALTO*

Somos mujeres y feministas organizadas, independientes, trabajadoras, campesinas, indígenas, obreras, urbanas, lesbianas, bisexuales, hijas y nietas de mujeres no pudieron colonizar. Desde las calles, los mercados, las oficinas, las aulas, las fábricas, desde nuestros colectivos, sindicatos, pueblos y comunidades, desde nuestras chacras y hogares nos auto convocamos en la Articulación de Mujeres y Feministas Pluridiversas de La Paz y El Alto.

Conformamos una hermandad de mujeres y feministas libres y diversas. La articulación gira en torno a la diversidad, el respeto, la confianza y la autonomía de las mujeres. 

Respetamos la diversidad y la autonomía de las organizaciones de mujeres, colectivas feministas, mujeres y feministas independientes que conformamos la Articulación. Pensamos que la construcción colectiva desde abajo es esencial para la construcción de la pluralidad, la decolonialidad y la despatriarcalización.

Nos tejemos, en base al respeto, cuidado colectivo y autocuidado. Construimos lazos de confianza entre nosotras en base a este posicionamiento político. No ponemos en peligro la seguridad y privacidad de las integrantes de la Articulación. 

Somos autónomas y auto gestionamos nuestro accionar político independiente y lejos del Estado, de los partidos políticos de la vieja y nueva derecha, ONG’s e Iglesias. Nos auto-representamos y auto-organizamos independientes de quienes sostienen y refuerzan la opresión y explotación con sus leyes y su práctica política partidaria burguesa. 

Somos contrarias de los partidos políticos que toman las banderas de la lucha de las mujeres de manera oportunista. Nuestro actuar no pertenece, ni representa, o favorece a ningún partido político porque no estamos dispuestas a reproducir las relaciones hegemónicas del poder patriarcal que representa el Estado, los gobiernos y los partidos políticos.

Nos declaramos ANTIPATRIARCALES: 

Luchamos contra toda forma de violencia hacia las mujeres, que es sistemática, estructural y escalonada al ser patriarcal, misógina y machistas que encubre la violencia institucional, judicial, policial, militar y Estatal. 

Nos movilizamos en contra de la violencia machista y patriarcal que se manifiesta cotidianamente de las formas más brutales, como los feminicidios y las violaciones que sostienen una alianza masculina criminal, explotando y oprimiendo con mayor crueldad a las mujeres.

Reconocemos la diversidad y autonomía de nuestros cuerpos y sexualidades. Denunciamos la cosificación y utilización de nuestros cuerpos sometidos a la violencia y acoso sexual laboral, callejero y político.

Reivindicamos la autonomía de nuestros cuerpos. Luchamos por el acceso libre a anticonceptivos, por el aborto libre,  seguro y gratuito. Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto seguro para no morir.

Repudiamos el embarazo infantil forzado como una forma de sometimiento, violencia, ejercicio de poder y crueldad contra las niñas y adolescentes. Exigimos el cumplimiento de nuestro derecho a la interrupción legal del embarazo.

Rechazamos el mandato patriarcal de la heterosexualidad que se materializa en crímines de odio y violaciones correctivas. Reivindicamos desde nuestros cuerpos la sexualidad libre y diversa, las formas de sentir y de amar como mujeres, lesbianas, bisexuales y trans, como un acto político de rebeldía y desobediencia feminista.

Denunciamos la cadena de violencia en contra de las trabajadoras sexuales, víctimas constantes del abuso policial, la criminalización, persecución, insultos, golpes, violaciones, que son actos ejercidos en contra de las mujeres y no en contra de las redes de proxenetas y tratantes que gozan de protección estatal.

Reivindicamos la justicia como un derecho humano. Luchamos contra la complicidad entre autoridades que ocupan cargos políticos, candidatos partidarios, jueces, fiscales y policías que, por sus redes de influencia y poder, corrupción y chicanería instalada producen impunidad. 

Creemos que la maternidad es una decisión y una construcción social. Luchamos contra toda forma de estigmatización y sanción social de las “buenas” o “malas” madres. La maternidad será elegida o no será. Porque nos queremos vivas, libres y felices

Nos Declaramos ANTICAPITALISTAS:

La burguesía fascista, racista, terrateniente en complicidad con los partidos políticos de la vieja y nueva derecha han gobernado nuestro país en favor de las transnacionales y los capitales de la burguesía a costa de la salud, educación, de la economía, de los derechos de los mujeres y los pueblos, precarizando las condiciones laborales y echando a la calle a miles de personas que, hoy buscan su sustento con trabajos informales expuestos a la explotación más cruenta del capitalismo.

La descomposición económica, social, política, cultural y poblacional derivada del capitalismo deteriora las bases materiales y espirituales del pueblo.

Luchamos contra la continuidad de las políticas económicas capitalistas, neoliberales, extractivistas, ecocidas que atan al país al rentismo colonial y a los precios internacionales de los hidrocarburos, minerales y la agroindustria.

Denunciamos las políticas y estrategias de las instituciones financieras, económicas internacionales FMI (Fondo Monetario Internacional), OMC (Organización Mundial del Comercio), BM (Banco Mundial), BID (Banco Interamericano de Desarrollo), empresas transnacionales y agencias de cooperación que condicionan el apoyo, empobrecen y marginan a las mujeres.

Luchamos contra la desigualdad social y económica, la feminización de la pobreza, porque las mujeres trabajadoras somos las más explotadas entre los explotados. 

Luchamos por igual salario por igual trabajo y plenos derechos laborales para las trabajadoras. Estamos empleadas bajo condiciones precarias, bajos salarios y desprotección social, sin derecho a sindicalización, ni a vacaciones, indemnización, seguro de salud, pensiones.

Nos reconocemos como mujeres trabajadoras del campo y de las ciudades porque valoramos nuestro trabajo productivo y reproductivo. Sin embargo, denunciamos la triple jornada de explotación a la que nos somete este sistema capitalista y el Estado explotador: el trabajo doméstico, el cuidado de nuestr@s hij@s y familiares, que son trabajos no remunerados y mano de obra barata asalariada.

Los ingresos de miseria generados en los trabajos informales no nos alcanzan para cubrir la canasta básica familiar, por tanto, nos rehusamos a que sigan utilizando nuestros derechos como moneda de cambio y que nuestros cuerpos sean expuestos.

Luchamos para erradicar del territorio nacional la semiesclavitud laboral que, en pleno Siglo XXI continúan existiendo mujeres y varones sometidos a condiciones de semiesclavitud en las zafras de azúcar, algodón, castaña y minería ante la mirada impasible del Estado que otorga impunidad a grandes empresarios de la agroindustria y la minería.

Mientras nuestro propio país de origen no garantice las condiciones básicas de vida al pueblo y aunque los países receptores cierren sus fronteras, nosotras seguiremos migrando de manera forzada y expuestas a todos los riesgos: violaciones, estafas y alejamiento de nuestras familias, porque, migrar en busca de mejores condiciones de vida es un derecho.

Nos declaramos ANTIEXTRACTIVISTAS:

Rechazamos el modelo economicista  extractivista, minero, agrario, forestal, hidrocarburifero y energético. Históricamente las mujeres estamos en primera línea de lucha, resistencia y defensa de los derechos de la naturaleza, nuestra biodiversidad, ecosistemas, sistemas de vidas, los recursos  naturales, el respeto y reconocimiento de los territorios, la transmisión de nuestros saberes ancestrales y la conexión de nuestros modos de vida y cuerpos con la  tierra y la naturaleza.

Luchamos contra la mercantilización de los recursos naturales, territorios, naturaleza y bosques que dejan al descubierto la persistencia de un modelo económico que pone en riesgo nuestras vidas, la biodiversidad y los ecosistemas.

Luchamos en contra la sobreexplotación y saqueo de los recursos, territorios, bosques y naturaleza a nombre de reactivación económica, modelo de desarrollo, progreso que mantiene la hegemonía de riquezas, tierras y concesiones mineras e hidrocarburíferas a manos de unos cuantos, 

Luchamos contra la monopolización, privatización y mercantilización de los recursos naturales, recursos estratégicos, los territorios en manos del Estado, los gobiernos, las transnacionales, las multinacionales y sectores privilegiados generando una mayor dependencia de los precios internacionales.

Luchamos contra la dependencia del rentismos y subvenciones basadas en los recursos naturales estratégicas. 

Luchamos contra la invisibilización de los impactos diferenciados, las sobrecargas socioambientales, que afectan a nuestros cuerpos, nuestra salud e incrementa nuestras vulnerabilidad orillandonos a migrar y tener que reaccionar de manera inmediata para buscar mecanismos de resiliencia, adaptación y mitigación. 

Luchamos por el acceso de la información, previa, veraz y oportuna, sobre los impactos ambientales, impactos sociales, impactos económicos y los impactos a las salud; así la transparentación de los tratados internacionales; contratos y licitaciones; estudios de prefactibilidad, factibilidad, estudios a diseño final y de implementación; inversiones, fomentos, flexibilizaciones y subvenciones.  

Luchamos por el derecho de los pueblos indígenas y comunidades campesinas a la consulta previa, libre e informada.

Luchamos por nuestro derechos a la participación política, en la toma de decisiones en las políticas públicas, planes y programas que no toma en cuenta nuestras necesidades, riesgos y vulnerabilidades. 

Luchamos contra la violencia, amedrentamiento, persecución, amenazas, penalización y asesinato de las activistas y defensoras de los recursos naturales, los derechos humanos, el territorio y los derechos colectivos.

Alzamos la voz en defensa de los territorios, bosque y áreas protegidas hoy en peligro de ser devastados por la minería, la exploración y explotación de hidrocarburos, las hidroeléctricas, las megaconstrucciones, la expansión de la frontera agrícola, el monocultivo, la deforestación, los transgénicos y el uso descontrolado de glifosato y pesticidas.

Nos declaramos ANTICOLONIALES:

Nuestra fuerza radica en la alianza con los pueblos y clases explotadas. Luchamos juntos contra las políticas neocoloniales de las potencias extranjeras que nos condenan a la dependencia política, económica y cultural.

Reivindicamos los saberes, la memoria larga y sabia de nuestras ancestras, que construyen  nuestra identidad y nuestra herencia cultural.

Reivindicamos las  conquistas sociales de nuestros pueblos en su lucha contra las políticas neocoloniales del imperialismo aplicadas por los Estados.

Nuestra fuerza radica en la alianza con las clases y pueblos explotados. Luchamos juntos contra las políticas neocoloniales de las potencias extranjeras que nos condenan a la dependencia política, económica y cultural. 

Denunciamos los discursos y prácticas coloniales, machistas, racistas, clasistas y homofóbicas que son responsables de:

  • Alimentar la violencia estructural y sistemática  que vulnera, omitie y coarta nuestras libertades democráticas, nuestros derechos humanos fundamentales y nuestros legados históricos.
  • Sostener la desigualdad, opresión y explotación en nuestras sociedades, para mantener los privilegios de unos cuantos a costa de nuestros cuerpos, nuestras vidas, territorios y derechos.
  • Pretenden obligarnos a renunciar, retroceder y negociar nuestros derechos y conquistas sociales, políticas y económicas que también fueron legados históricos de nuestras abuelas y madres.
  • Ratificamos nuestra lucha por  un  verdadero Estado Plurinacional con autodeterminación, autonomía y autogobierno de los pueblos.

Solidaridad internacional con las luchas de las mujeres y de los pueblos oprimidos

Vivimos en un mundo que está dominado por la lógica de la globalización patriarcal y neoliberal, que reproduce las desigualdades, amplía las brechas entre pobres y ricos, genera más exclusión, odio, racismo, intolerancia, conflicto armado, guerras y genocidios. Las mujeres del mundo estamos en primera línea de lucha en las grandes resistencias y rebeliones, por esta razón:

  • Nos acuerpamos y tejemos solidaridades con nuestras hermanas y hermanos de todo el mundo que están en lucha contra el capitalismo y el patriarcado.
  • Nos solidarizamos con las demandas comunes a los movimientos de mujeres del mundo, a nivel local, nacional, regional e internacional.
  • Nos sentimos hermanadas y solidarias con todos los pueblos en lucha y  afirmamos nuestras demandas de igualdad, justicia y solidaridad y rechazo a la violencia, exclusión y discriminación.

Nos declaramos ANTIFASCISTAS:

La violencia estructural, sistemática y escalonada del Estado ha usado la fuerza represiva militar, policial e institucional para coartar las libertades democráticas, violando los derechos humanos y masacrando al pueblo pobre para mantenerse en el poder y gozar de los privilegios que gozan los administradores del estado, por eso:

  • Denunciamos el amedrentamiento militar, policial y las estrategias de miedo basadas en el fascismo y colonialismo que han generado psicosis en la ciudadanía, profundizando el odio, discriminación y deshumanización del pueblo.
  • Denunciamos a los gobiernos de turno en complicidad con los aparatos de represión se apoderen de las luchas, las reivindicaciones, movilizaciones populares o de las crisis para implementar sus políticas económicas fascistas que nos condenan a la dependencia del capital financiero.
  • Exigimos la desmilitarización del país y respeto al Estado social de derecho.
  • Gritamos por aquellas mujeres que lloran sus muertos víctimas del Estado fascista y reclaman justicia.
  • Interpelamos al Estado, al gobierno y toda la élite política-económica sobre las injusticias a las que somos sometidas por los actos hipócritas en los que, por un día al año, se pretende homenajear a las mujeres sin que ello signifique un cambio real frente a los violaciones, feminicidios y violencias que el Estado ha observado y callado.
  • Repudiamos la utilización de la polarización racial, social y política como estrategia del fascismo implementados por todos los gobierno neoliberales y populistas.
  • Interpelamos a los diferentes medios de comunicación que en complicidad con el Estado ha generado un cerco mediático, para silenciar, minimizar, coartar o estigmatizar a los diferentes sectores sociales que no responden a los gobiernos de turno.  

Nos reconocemos plurales y democráticas. Luchamos contra la pseudo y macho democracia y sus cuotas neoliberales, que en medio de las represiones nos reprimen, amedrentan y confiscan nuestras luchas.

Nos declaramos ANTICLERICALES:

Nos declaramos anticlericales porque las iglesias y las sectas fundamentalistas son instituciones encargadas de  reproducir la ideología de opresión, triple explotación a las mujeres de las clases explotadas,

Denunciamos y repudiamos a las iglesias y sus movimientos fundamentalistas que generan un discurso de odio, discriminación y desinformación contra las comunidades, colectivos LGTBIQ+, feministas y organizaciones de mujeres que defienden los derechos humanos de las personas LGTBIQ+.

Exigimos y luchamos por el cumplimiento del estado laico. Porque las iglesias históricamente se meten en los asuntos del Estado, denunciamos que siendo Bolivia un Estado laico las iglesias siguen manteniendo sus privilegios y se entrometen en los asuntos de políticas públicas.

Denunciamos a la práctica institucional de las iglesias por utilizar las necesidades del pueblo en educacion y salud para reproducir la ideología de género que es patriarcal, machista, homofôbica, transfóbica y de conciliación de clases dentro de las escuelas, colegios, universidades y centros de salud.

Denunciamos a los gobiernos por subsidiar con items en la salud, educación y asistencia social a la iglesia católica, que hace negocios con la educación y la salud puesto que es propietaria de universidades, colegios y hospitales privados.

Repudiamos a las iglesias que dan clases de “moral” a las  mujeres, que quieren decidir sobre sus cuerpos, mientras  encubren numerosos casos de violencia sexual, de pedofilia cometidos al interior de las iglesias, actos que son encubiertos y quedan en la impunidad. 

Repudiamos que las iglesias promuevan la maternidad en niñas, con el argumento que son aptas para concebir, negando el hecho de que una niña embarazada es producto de una violacion, por tanto  es una tortura. La maternidad en niñas es un acto de  tortura.

La violencia del Estado con complicidad social de las iglesias y grupos antiderechos son responsables de las muertes de las mujeres por aborto clandestino negándonos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos.

Nos solidarizamos y acuerpamos con las personas que se encuentran dentro de las iglesias que a partir de la teología de la liberación y la teología feminista se unen a las luchas del pueblo y de las mujeres que enfrentan a la institucionalidad y jerarquía eclesiástica.

Luchamos por la separación de la iglesia y del Estado; la expropiación de todos sus bienes; la educación laica, universal, gratuita y de calidad, que incluya la educación sexual integral brindada por profecionales 

Nos declaramos ANTIRACISTAS:

Denunciamos el racismo institucional, gubernamental, de grupos fascistas y racistas que promueven la violencia.

Denunciamos la discriminación basada en la raza, etnia, religión y clase social. Vemos cómo no solo atenta contra la vida de las comunidades afrodescendientes, indígenas, campesinas, sino también impone condiciones de pobreza, explotación laboral y serias barreras para mejorar sus condiciones de vida.  

Denunciamos que las mujeres de pollera, clases medias-bajas, clases bajas, indígenas, campesinas, afrodescendientes son agredidas y violentadas con mayor frecuencia por los grupos fascistas, racistas y todo el aparato represor del Estado.

Denunciamos la invisibilización y minimización de la participación de las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes en alianza con los sectores obreros de las  luchas y conquistas sociales excluyendolos de la  memoria histórica de Bolivia. 

Repudiamos la estigmatización y atropello a los símbolos de los pueblos indígenas campesinos originarios negando la plurinacionalidad de Bolivia. 

Frente a esta realidad NOS ARTICULAMOS:

Ni antes ni ahora, nuestras demandas no han sido escuchadas ni resueltas. Hoy más que nunca, en una coyuntura altamente represiva en medio de una profunda crisis política, económica, social, ambiental, de la salud y educación, las constantes y sistemáticas violaciones de nuestros derechos humanos, libertades democráticas  e integridad física, mental y espiritual, que pone en riesgo nuestras vidas, nuestros cuerpos, nuestros territorios y nuestros recursos naturales.

Más acuerpadas que nunca, de pie y presentes, encaramos este posicionamiento político Nos reivindicamos libres y apartidarias. Nuestra apuesta política, nuestros principios se adscriben en la lucha, resistencia e interpelación contra el sistemas capitalista, patriarcal, fascista, extractivista, racista y colonial.

*Como colectivo ecofeminista Salvaginas, hacemos parte de esta Articulación.